La situación es desesperante en Gaza, porque Israel cada vez permite que entre menos asistencia.
Yo me pregunto, estos son judíos que creen en Yavé o Adonai? Son los mismos que recibieron los 10 mandamientos? Porque se los olvidaron?
Las autoridades legales de Gaza, el partido Hamás, elegido democráticamente, tira cohetes.
Si es cierto, tira unas bombas caseras.
Pero las tira en su propio territorio, ocupado ilegalmente por los sionistas, no les gusta, vayanse a su pais, y devuelvan los territorios ocupados.
Mostrando entradas con la etiqueta gaza asesinatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gaza asesinatos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 25 de marzo de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
De las piedras de David a los tanques de Goliat
Afirman algunas autoridades en temas bíblicos que el Primer Libro de Samuel se escribió en la época de Salomón o inmediatamente después; en cualquier caso, antes del cautiverio en Babilonia. Otros estudiosos no menos competentes afirman que no sólo el Primero sino también el Segundo Libro de Samuel se redactaron después del exilio de
Babilonia, y que su composición obedece a lo que la estructura histórico-político-religiosa denomina esquema deuteronomista, es decir, sucesivamente, la alianza de Dios con su pueblo, la infidelidad de ese pueblo, el castigo de Dios, la súplica del pueblo, el perdón de Dios. Si el venerable texto procede de la época de Salomón, podemos decir que sobre él han pasado hasta hoy, en números redondos, unos tres mil años. Si los redactores llevaron a cabo su trabajo después de que los judíos regresaran del exilio, entonces hay que restar a ese número unos 500 años, mes más, mes menos.
Esta preocupación por el rigor temporal tiene como único propósito proponer a la comprensión del lector la idea de que la famosa leyenda bíblica del combate entre el pequeño pastor David y el gigante filisteo Goliat (que no llegó a producirse) se cuenta equivocadamente a los niños, por lo menos, desde hace 25 o 30 siglos. A lo largo del tiempo, las diversas partes interesadas en el asunto han ido elaborando, con la conformidad acrítica de más de 100 generaciones de creyentes, tanto hebreos como cristianos, toda una engañosa mistificación sobre la desigualdad de fuerzas que había entre los brutales cuatro metros de altura de Goliat y la frágil complexión física del rubio y delicado David. Dicha desigualdad, enorme según todas las apariencias, quedaba compensada e invertida a favor del israelita gracias a que David era un muchacho astuto, y Goliat, una estúpida masa de carne; tan astuto era el primero que, antes de ir a enfrentarse al filisteo, encontró en la orilla de un riachuelo que había por allí cerca cinco piedras lisas, que metió en la alforja; tan estúpido el otro, que no se dio cuenta de que David llegaba armado con una pistola. Que no era una pistola, protestarán, indignados, los amantes de las verdades míticas soberanas, que era simplemente una honda, una humildísima honda de pastor, como las que habían utilizado en tiempos inmemoriales los criados que tenía Abraham para cuidar el ganado. Es verdad, no parecía una pistola, no tenía cañón, no tenía culata, no tenía gatillo, no tenía cartuchos; lo que tenía eran dos cuerdas finas y resistentes, atadas por los extremos a un pequeño pedazo de cuero flexible, en cuyo hueco la mano experta de David colocó la piedra que, desde lejos, partió veloz y poderosa como una bala contra la cabeza de Goliat, le derribó y le dejó a merced del filo de su propia espada, que ya empuñaba el diestro tirador. Si el israelita consiguió matar al filisteo y dar la victoria al ejército de Dios vivo y de Samuel, no fue por ser más astuto, sino simplemente porque llevaba consigo un arma de largo alcance y sabía manejarla. La verdad histórica, modesta y nada imaginativa, se conforma con enseñarnos que Goliat no tuvo ni siquiera la posibilidad de poner las manos encima de David; la verdad mítica, insigne fabricante de fantasías, nos embaucó hace 30 siglos con el maravilloso cuento del triunfo de un pequeño pastor sobre la brutalidad de un guerrero gigantesco al que, al final, de nada sirvió el pesado bronce del casco, la coraza, las espinilleras y el escudo. Sea cual sea la conclusión que podamos sacar del desarrollo de este edificante episodio, David, en las numerosas batallas que le convirtieron en rey de Judá y Jerusalén y extendieron su poder hasta la margen derecha del Éufrates, no volvió a usar la honda ni las piedras.
Tampoco las usa ahora. En los últimos 50 años han crecido hasta tal punto las fuerzas y la dimensión de David, que ya no es posible ver y reconocer diferencias entre él y el altivo gigante; incluso puede decirse, sin ofender la deslumbrante claridad de los hechos, que se ha convertido en un nuevo Goliat. David, hoy, es Goliat, pero un Goliat que ya no carga con armas de bronce inútiles y pesadas. Aquel rubio David de antaño sobrevuela en helicóptero las tierras palestinas ocupadas y dispara misiles contra inocentes desarmados, aquel delicado David de otrora tripula los tanques más poderosos del mundo y aplasta y revienta todo lo que encuentra a su paso, aquel David lírico que cantaba loas a Betsabé, encarnado ahora en la figura gargantuesca de un criminal de guerra llamado Ariel Sharon, lanza el 'poético' mensaje de que primero es preciso acabar con los palestinos para después negociar con los que queden.
En pocas palabras, en esto es en lo que, con ligeras variaciones meramente tácticas, consiste desde 1948 la estrategia política israelí. Intoxicados mentalmente por la idea mesiánica de un Gran Israel que haga por fin realidad los sueños expansionistas del sionismo más radical, contaminados por la monstruosa y arraigada 'certeza' de que en este mundo catastrófico y absurdo existe un pueblo elegido de Dios y que, por tanto, están automáticamente justificadas y autorizadas, en nombre de los horrores del pasado y de los miedos de hoy, todas las acciones nacidas de un racismo obsesivo, psicológica y patológicamente exclusivista, educados y formados en la idea de que cualquier sufrimiento que hayan infligido, inflijan o vayan a infligir a los demás, especialmente a los palestinos, siempre será inferior a los que ellos padecieron en el Holocausto, los judíos arañan sin cesar su propia herida para que no deje de sangrar, para hacerla incurable, y la muestran al mundo como si se tratase de una bandera. Israel se adueña de las terribles palabras de Dios en el Deuteronomio: 'Míos son la venganza y el pago'. Israel quiere que todos nosotros nos sintamos culpables, directa o indirectamente, de los horrores del Holocausto; Israel quiere que renunciemos al más elemental juicio crítico y nos transformemos en un eco dócil de su voluntad; Israel quiere que reconozcamos de iure lo que, para ellos, es ya un ejercicio de facto: la impunidad absoluta. Desde el punto de vista de los judíos, Israel no podrá ser nunca sometido a juicio, porque fue torturado, gaseado e incinerado en Auschwitz. Me pregunto si aquellos judíos que murieron en los campos de concentración nazis, aquellos que fueron perseguidos a lo largo de la historia, aquellos que murieron en los pogromos, aquellos que quedaron olvidados en los guetos, me pregunto si esa inmensa multitud de desgraciados no sentiría vergüenza al ver los actos infames que están cometiendo sus descendientes. Me pregunto si el haber sufrido tanto no sería el mejor motivo para no hacer sufrir a los demás.
Las piedras de David han cambiado de manos, ahora son los palestinos los que las arrojan. Goliat está al otro lado, armado y equipado como nunca lo ha estado soldado alguno en la historia de las guerras, aparte, claro está, del amigo norteamericano. Ah, sí, las horrendas matanzas de civiles causadas por los llamados terroristas suicidas... Horrendas, sí, sin duda; condenables, sí, sin duda, pero a Israel le queda aún mucho que aprender si no es capaz de entender las razones que pueden llevar a un ser humano a transformarse en una bomba.
José Saramago
Etiquetas:
gaza asesinatos,
Goliat,
palestina,
Sharon,
terroristas
jueves, 19 de marzo de 2009
Israelíes confiesan asesinatos y vandalismo durante agresión a Gaza

Tel Aviv, 19 mar (PL) Confesiones de soldados israelíes difundidas por el periódico Haaretz sobre asesinatos de civiles palestinos, vandalismo e indisciplinas, renovaron hoy con fuerza las denuncias de crímenes de guerra cometidos por Israel durante la agresión a Gaza.
Las declaraciones de varios uniformados inducen a pensar que las fuerzas invasoras abatieron a civiles bajo conductas que pudieron deberse a un resquebrajamiento del orden durante la ofensiva militar de 22 días, causante de más de mil 400 muertos.
Según los testimonios dados en un curso académico en Tivon, “durante la operación Plomo Fundido las fuerzas israelíes mataron a civiles palestinos bajo reglas permisivas y destruyeron intencionalmente sus propiedades”.
Los testimonios escalofriantes de matanzas desmienten aseveraciones de la jefatura castrense israelí de que sus tropas mostraron “un alto nivel de conducta moral” en la Franja de Gaza, donde también resultaron heridos más de cinco mil 300 personas.
Según la fuente, los soldados pasan un curso en el instituto de preparación militar Yitzhak Rabín, en el Colegio Académico Oranim, y algunas de sus revelaciones se hicieron el pasado 13 de febrero.
El jefe de un pelotón de infantería relató un incidente en el que un francotirador disparó a una madre palestina y sus dos niños, por el simple hecho de haberse equivocado de camino al salir de su vivienda, mientras que otras casas fueron saqueadas y reducidas a escombros.
“Se olvidaron (los hombres del comandante de un pelotón) de decirle al francotirador en el tejado que les dejara ir, que todo estaba en regla y que no debía disparar, y él (…) hizo lo que se suponía que debía hacer, cumplía órdenes”, indicó el oficial.
Una anciana indefensa fue asesinada a quemarropa cuando caminaba a escasos 100 metros de su casa, mientras en otros casos se les ordenó abandonar una zona determinada y luego les dispararon a mansalva por la espalda, según testimonios incluidos en un extenso reporte.
Las historias son muy preocupantes porque no vienen de palestinos, sino de soldados cuyo interés no es perjudicar la reputación de sus camaradas, comentó un periodista radial en referencia a la ofensiva militar del 27 de diciembre al 18 de enero últimos.
A su vez, el académico Dany Zamir señaló que “son testimonios muy duros sobre disparos injustificados contra civiles, destrucción de bienes, que muestran un ambiente en el que se cree está permitido usar la fuerza sin restricciones contra los palestinos”.
Zamir, director del instituto de donde procedieron las espeluznantes revelaciones, aseguró haberlas remitido al Estado Mayor para que se emprenda una investigación independiente, toda vez que algunos soldados valoraron sin importancia la vida de palestinos.
Las declaraciones de varios uniformados inducen a pensar que las fuerzas invasoras abatieron a civiles bajo conductas que pudieron deberse a un resquebrajamiento del orden durante la ofensiva militar de 22 días, causante de más de mil 400 muertos.
Según los testimonios dados en un curso académico en Tivon, “durante la operación Plomo Fundido las fuerzas israelíes mataron a civiles palestinos bajo reglas permisivas y destruyeron intencionalmente sus propiedades”.
Los testimonios escalofriantes de matanzas desmienten aseveraciones de la jefatura castrense israelí de que sus tropas mostraron “un alto nivel de conducta moral” en la Franja de Gaza, donde también resultaron heridos más de cinco mil 300 personas.
Según la fuente, los soldados pasan un curso en el instituto de preparación militar Yitzhak Rabín, en el Colegio Académico Oranim, y algunas de sus revelaciones se hicieron el pasado 13 de febrero.
El jefe de un pelotón de infantería relató un incidente en el que un francotirador disparó a una madre palestina y sus dos niños, por el simple hecho de haberse equivocado de camino al salir de su vivienda, mientras que otras casas fueron saqueadas y reducidas a escombros.
“Se olvidaron (los hombres del comandante de un pelotón) de decirle al francotirador en el tejado que les dejara ir, que todo estaba en regla y que no debía disparar, y él (…) hizo lo que se suponía que debía hacer, cumplía órdenes”, indicó el oficial.
Una anciana indefensa fue asesinada a quemarropa cuando caminaba a escasos 100 metros de su casa, mientras en otros casos se les ordenó abandonar una zona determinada y luego les dispararon a mansalva por la espalda, según testimonios incluidos en un extenso reporte.
Las historias son muy preocupantes porque no vienen de palestinos, sino de soldados cuyo interés no es perjudicar la reputación de sus camaradas, comentó un periodista radial en referencia a la ofensiva militar del 27 de diciembre al 18 de enero últimos.
A su vez, el académico Dany Zamir señaló que “son testimonios muy duros sobre disparos injustificados contra civiles, destrucción de bienes, que muestran un ambiente en el que se cree está permitido usar la fuerza sin restricciones contra los palestinos”.
Zamir, director del instituto de donde procedieron las espeluznantes revelaciones, aseguró haberlas remitido al Estado Mayor para que se emprenda una investigación independiente, toda vez que algunos soldados valoraron sin importancia la vida de palestinos.
Etiquetas:
conflicto medio oriente,
gaza asesinatos,
israelies,
mahmud darwish,
masacre,
masacre en gaza,
palestia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
