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domingo, 14 de febrero de 2010

>La ocupación israelí impide el ingreso de los productos alimenticios a Palestina

Nablus, Bruselas, SANA Las autoridades de la ocupación israelí desempeñan todo esfuerzo posible para de destrucción de las industrias químicas y de medicamentos palestina, sobre todo bajo la grave falta de estos productos en la Franja de Gaza debido al injusto bloqueo impuesto por el enemigo israelí desde más de tres años.
Asimismo, el bloqueo incluye los productos alimenticios y agrícolas. Sin embargo, el bloqueo israelí no logró evitar la entrada de la caravana de ayudas médicas presentada por la Unión de Médicos Árabes a la cercada Franja.
Por su parte, la campaña europea para el Levantamiento del Bloqueo advirtió del peligro de una catástrofe humanitaria en la Franja que podría paralizar todos los aspectos de vida bajo la prevención israelí del ingreso del combustible utilizado en las principales plantas de electricidad.
Las Autoridades de la ocupación obstaculizan en ingreso de los productos alimenticios provenientes de Jordania
En el mismo contexto, el ministro de Agricultura de Jordania, Said Al Basri, anunció que las autoridades de la ocupación israelí obstaculizan la entrada de las verduras y frutas jordanas al consumidor palestino en los territorios de la autoridad palestina.
Asimismo, varios exportadores y comerciantes jordanos revelaron que varios contratos de suministro de productos alimenticios firmados con comerciantes palestinos se anulan debido a la imposibilidad de ejecutarlos a pesar de la gran necesidad del mercado palestino y eso es debido a las medidas opresivas israelíes.
Continúan las agresiones de los colonos israelíes
Paralelamente, y en Cisjordania un grupo de colonos israelíes – con la cobertura y la protección del ejército de la ocupación- irrumpieron en una escuela de hembras en la ciudad de Nablus y echaron desechos en los tanques de agua en la misma.
Por su parte, la agencia palestina de noticias “MAA” transmitió según el Director de la escuela que los colonos rompieron las tuberías de agua y las ventanas de la escuela, además de contaminar el agua de los tanques.
Asimismo, las fuerzas de la ocupación detuvieron varios ciudadanos palestinos durante una campaña de irrupción en el norte de Cisjordania.
Bashar Barazi

jueves, 1 de octubre de 2009

Hay que impulsar el boicot a Israel

Debe de haber pocas conexiones entre el Parc de la Ciutadella de Barcelona y los jardines de la Casa Blanca, pero estos días los relaciona el conflicto palestino-israelí. Washington, por supuesto, tiene rodaje en el tema. Como se ha anunciado estos días, el Presidente Obama se reunirá con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, para retomar el “diálogo de paz” en Oriente Medio.

Y el 11 de septiembre, el parque barcelonés acogió el acto institucional de la Diada catalana, con la participación de la cantante israelí Noa, quien fue recibida con protestas por parte de la Plataforma Aturem la Guerra.

Empecemos con el intento de Washington de “reactivar el proceso de paz”. El llamado proceso existe desde principios de los años 90, sin que Israel haya cumplido nunca lo prometido, que de todas formas ha sido muy poco.

Así ha actuado desde siempre: empezó a incumplir las resoluciones de la ONU en 1948, el mismo año en que declaró su existencia, al negar el derecho de retorno de los refugiados, tal y como exige la resolución 194. A partir de 1967, incumple la resolución 242 que exige la retirada israelí de todos los territorios ocupados en el conflicto de aquel año.

Pero a pesar de este historial, la opinión de la “comunidad internacional” —es decir, de EEUU y los principales países europeos— es que el obstáculo para la paz son los palestinos. A Israel siempre se le acepta como a un interlocutor válido. Esto no cambia ni tan siquiera ahora cuando tiene un gobierno de extrema derecha.

Obama —que se supone es más exigente hacia Israel que su antecesor— acepta como condición suficiente que Israel cese la construcción de colonias en Cisjordania durante 6 meses. Es decir, que si Israel promete que dejará de incumplir una ley internacional durante medio año, lo demás será olvidado.

A los palestinos, en cambio, se les exige reconocer y aceptar la ocupación de sus tierras, aceptar el estatus de Israel como Estado racial, abandonar el derecho de retorno de los refugiados… Y si no lo hacen se les tacha de enemigos de la paz, como le ocurrió antes a Yasir Arafat, y ahora a Hamas.

Aquí tenemos una definición algo extraña de la paz, que consiste básicamente en que el pueblo palestino se olvide de sus derechos.

Pero los dirigentes de EEUU y la UE no pudieron impedir el rechazo popular a la matanza llevada a cabo por el “pacifista” Israel en enero de este año. Evidentemente, aunque ellos no hacían ascos a los líderes israelíes —entonces Olmert, ahora Netanyahu— los responsables de los bombardeos provocaron mucha oposición entre la ciudadanía.

Aquí entra Noa, con su reputación de defensora de la paz y del diálogo. Parece evidente que al invitarla a participar en el acto de la Diada, “dedicado a la paz”, las autoridades catalanas —en sincronía con Madrid— intentaban hacer un gesto de desagravio hacia Tel Aviv por las manifestaciones de enero. La protesta convocada por la Plataforma Aturem la Guerra conllevaba el riesgo de desmontarlo todo. De ahí la campaña mediática sin precedentes dirigida contra la Plataforma, tachando a sus integrantes de inquisidores, impresentables, judeófobos…

Se logró crear una gran confusión. ¿Por qué el movimiento anti guerra, en el que todos los partidos (menos el PP) habían participado, atacaba a una pacifista?

La verdad es que sólo se puede definir a Noa de pacifista si se ignoran sus propias declaraciones.

El 8 de enero de 2009, escribió una carta abierta en la que tachó a Hamas de “virus”, de “cáncer”, del que pidió que Israel “liberase” al pueblo palestino. El bombardeo israelí, la “liberación” que exigía, ya estaba en marcha.

Sólo 3 días antes de la Diada, Noa escribió en su blog: “La última operación en Gaza llegó después de ocho años consecutivos de bombardeos por parte de Hamas en la frontera con Israel. ¡Ocho años! Israel fue arrastrado a la guerra.” Se olvidó comentar que esos cohetes mataron a un total de 14 israelíes, 4 de ellos civiles. Durante el mismo período —antes de la masacre de principios de este año— los ataques israelíes mataron a más de 4.500 palestinos, unos 900 de ellos menores.

Noa justificó el ataque en los mismos términos que el ejército israelí.

Pero nos quieren hacer creer que es pacifista, simplemente porque dice que está a favor de la paz.

Se trata de un pacifismo vacío de contenido: un “pacifismo” que cohabita con la justificación de los bombardeos, con el apoyo a “nuestros chicos” del ejército israelí que lleva a cabo las matanzas.

La importancia radica en que ella representa la cara aceptable de Israel: el “poli bueno”, al lado de los polis malos como Netanyahu. Nadie progresista daría la bienvenida al Primer Ministro israelí. Pero Noa, utilizando su posición como cantante, juega tan bien su papel que incluso se le está permitido hacer un discurso político a favor de Israel en el acto de la Diada.

No en vano el 14 de septiembre la cantante celebró que con su actuación “conseguimos cobertura en primera plana en todos los periódicos, TV y radio” y que todo esto representaba “una victoria para Israel”.

Hay que insistir: el Israel que Noa defiende es el mismo que mató a 1.400 palestinos en enero y que mantiene un estado de sitio contra Gaza hoy. Es el mismo al que el Estado español vende armas, y al que Zapatero está a punto de visitar.

¿Qué podemos hacer, los que no nos hemos olvidado de nuestra solidaridad con el pueblo palestino?

La respuesta es impulsar la campaña de boicot contra el Estado de Israel. Lo piden las organizaciones palestinas, como un medio no violento para presionar a Israel a cumplir con las resoluciones de la ONU y el derecho internacional, y a respetar los derechos del pueblo palestino. Al protestar contra Noa, la Plataforma Aturem la Guerra respondía a esta llamada.

Las críticas y los insultos que ha recibido la Plataforma estos días no son nuevos. La campaña de boicot que se llevó a cabo contra el apartheid en Sudáfrica en los años 70 y 80, respondiendo a la llamada de dirigentes como Nelson Mandela, también fue difamada, pero hoy en día se reconoce por haber ayudado a derrotar al régimen racista en Sudáfrica.

Hoy, Israel practica el apartheid, y el boicot vuelve a ser necesario.

El movimiento está creciendo. Sólo la semana pasada, la central sindical unitaria de Gran Bretaña votó a favor de apoyarlo.

Al final, habrá una solución en Israel-Palestina, y la campaña de boicot habrá contribuido a conseguirla. Al igual que en Sudáfrica, el único efecto de los ataques e insultos —y de insistir en mantener relaciones comerciales y políticas con el régimen de apartheid— será el de retrasar esta solución.

En enero de este año, las calles de Barcelona, y de otras muchas ciudades del Estado español, se llenaron de protestas multitudinarias en solidaridad con el pueblo palestino y exigiendo el boicot.

¿No sería más digno que el gobierno español, en vez de intentar “compensar” al gobierno ultraderechista de Israel por aquellas protestas, escuchase lo que pidió la gente?

La ONU acaba de declarar que Israel cometió crímenes de guerra en su ataque a Gaza. ¿Qué más necesita el gobierno para dejar de vender armas a Israel? ¿Qué más hace falta para que se deje de reconocer a Israel como “socio preferente” de la UE, dado que el país ya ha incumplido el tratado?

En la acción de protesta de la Diada, seguro que cometimos algún error.

Pero socorrer a un criminal de guerra y venderle armas tiene nombre, y es bastante más fuerte que “error”.

David Karvala es militante de En lluita y miembro de la Plataforma Aturem la Guerra

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Boicot al Estado de Israel

“Uno se acostumbra a que las cosas sean cada vez más difíciles, ya no se sorprende de que lo que era todo lo difícil que podía ser pueda ser más difícil todavía”, escribía J.M. Coetzee en su novela Desgracia.

Tras más de cuatro décadas de ocupación de Gaza y Cisjordania y 61 años después del comienzo de la Nakba (proceso de limpieza étnica que permite la creación del Estado de Israel sobre la expulsión de gran parte de sus habitantes palestinos originarios) nos encontramos ante una disyuntiva feroz.

Más dinero no significa mejor calidad de vida de la población ocupada. Más sensibilización sobre la situación no contribuye a modificar las posiciones oficiales de nuestro gobierno al respecto. Los esfuerzos actuales no mejoran la situación sobre el terreno. La mayoría de los instrumentos aplicados en los últimos años se han mostrado estériles e incluso desmovilizadores. Pese al aumento geométrico de la solidaridad y la cooperación, la situación puede calificarse como mero mantenimiento del status quo. Esto es, de la ocupación militar y la colonización del territorio.

El modo actual de relacionarse con Palestina, en el que las necesidades de la población ocupada son provistas por agencias extranjeras, con la mejor o la peor de las intenciones, eximiendo así a la fuerza ocupante de sus obligaciones ante el derecho internacional, debe ser revisado radicalmente.

Basta ya de colectas y caridad, de cajones de medicamentos, exposiciones de fotos y procesos de formación para la no-violencia bien lustrados por los euros de quienes no estrategizan para los palestinos, sino para sí mismos. Charlas, giras por Europa y flujos económicos que, llegando desde el extranjero, fosilizan unos líderes palestinos interesados en sí mismos y en la consolidación de sus organizaciones y estructuras, pertenecientes a la perversa “industria de la paz y la normalización con Israel”.

Se acabó la época de la sensibilización: ya nadie puede decir “no sabía lo que estaba pasando”. Se acabó la época de la solidaridad hacia el desarrollo económico y social. Palestina se cae en el “des-desarrollo” mientras los fondos destinados desde la comunidad internacional se convierten en la “externalización israelí de la gestión de la ocupación”.

Es hora de pasar a la acción, movilizar un instrumento de respuesta y plantear una confrontación en Europa que revierta alguna utilidad para los palestinos independientes, interesados en un proceso rupturista y de resistencia, ya sea civil —como todo indica— o militar —pese a sus evidentes y conocidas deficiencias en la práctica y experiencia y cuestionamientos éticos. La ocupación israelí sobre Palestina solo terminará cuando su coste se eleve de manera insoportable, en un planteamiento de poca originalidad.

Pero esa elevación de costes debe cambiar de foco. Debe dirigirse, de manera colectiva, hacia el estamento “colaboracionista” que, con base en el extranjero, legitima y plasma la ocupación sobre el terreno. Israel, uno de los ejércitos más poderosos del mundo, solo puede debilitarse a través de su imbricación en el entramado capitalista internacional. Las inversiones extranjeras en Israel deben resultar costosas. Las exportaciones, vergonzosas y encubiertas. Su modelo de economía colonial debe modificarse a través del consumo selectivo y la presión, en forma de sanciones, hacia su militarismo en el eslabón más identificable: el de las empresas que lo sostienen y se lucran de él.

La campaña de boicot, desinversiones y sanciones (BDS) al Estado de Israel es el instrumento que permite identificar y responder colectivamente contra uno de los esfuerzos a través del cual se segrega Jerusalén. La empresa francesa Veolia-Alstom ni ocupa directamente ni es israelí, pero con sus obras de construcción del tranvía de Jerusalén segrega población por encargo, anexiona territorio “de facto” y comunica las colonias en territorio ocupado con el centro de Israel. Veolia-Alstom colabora y gestiona la ocupación. Y Veolia-Alstom trabaja también en Europa. Aquí se hace vulnerable.

La campaña de BDS permite revertir la presión en un objetivo cercano, identificable, vulnerable. Permite trabajar en solidaridad con Palestina reforzando estructuras de movilización política doméstica que continúan poniendo en tela de juicio la estructura de dominación transnacional y corporativa que, no olvidemos, ha estado en el centro de todo movimiento de dominación colonial.

No es una campaña cómoda. Nadie la subvencionará. Ninguna agencia de cooperación apoyará ahora, a las puertas de la Presidencia española de la UE, este proyecto. Se organizará de manera activista o no se organizará.

Es hora de traer la guerra a casa. De cohesionar el movimiento, de retomar una movilización de cercanía que despierte la necesidad de actuar de manera efectiva y constante. De abandonar la caritativa iglesia de la solidaridad y el penitente sermón de la culpa.

En el Estado español, significa identificar los proyectos en los que trabajan Alstom y Veolia —como Trambesos en Barcelona— como un objetivo que cada ciudadano y cada organización solidarios con Palestina pueden colocar en el centro de la diana con creatividad a través de una multiplicidad de instrumentos de acción directa noviolenta y resistencia civil.

Fuente: Alberto Arce | La hiedra / L'heura (Kaos en la Red - España)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Palestinos insisten en que Israel debe paralizar expansión de asentamientos


El primer ministro palestino, Salam Fayad, insistió hoy en que el Gobierno israelí debe paralizar por completo la expansión de los asentamientos judíos en territorio ocupado para poder reanudar el proceso de paz de Oriente Medio.

Fayad reafirmó la postura de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) después de la cumbre a tres bandas hoy en Nueva York del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, el presidente palestino, Mahmud Abás y el mandatario estadounidense, Barack Obama.

"Un cese de actividades en los asentamientos quiere decir un cese de actividades. Nuestra postura ha sido y sigue siendo que se deben cumplir las obligaciones que la Hoja de Ruta detalla", dijo en una conferencia de prensa en la sede de la ONU el responsable de la Autoridad Nacional Palestina.

Señaló que la mención de Obama a la necesidad de refrenar las actividades en los asentamientos judíos se ajusta a las condiciones contenidas en la Hoja de Ruta acordada por las dos partes.

"Yo lo entiendo tal como se debe entender y de la única manera que se puede entender, que es la que precisa la Hoja de Ruta: un cese por completo de los asentamientos", puntualizó.

Fayad resaltó que esta condición es imprescindible para otorgarle "credibilidad al proceso político y que culmine con lo que tiene que culminar, que es el fin de la ocupación".

El primer ministro palestino participó hoy en una reunión con donantes internacionales encabezada por el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, y el enviado especial del Cuarteto para Oriente Medio, Tony Blair.

El ex primer ministro británico pidió a las partes que se ajusten a la Hoja de Ruta para poder reanudar el proceso de paz "con la credibilidad y el contexto necesarios para asegurar su éxito".

"Lo importante es que no se haga nada que nos impida llegar a una resolución definitiva de todos los asuntos pendientes", señaló Blair en la conferencia de prensa conjunta con Fayad y Stoltenberg.

El enviado de la ONU destacó los avances logrados por el Ejecutivo palestino en Cisjordania en materia de desarrollo económico, seguridad y gobernabilidad, que de seguir su curso facilitarán la creación de un futuro Estado palestino.

Al mismo tiempo, advirtió de que el conflicto entre israelíes y palestinos no puede solucionarse si dentro del acuerdo no se incluye la franja de Gaza.

El territorio palestino es objeto de un bloqueo israelí desde que el movimiento islámico Hamás tomó el poder por la fuerza en junio de 2007 tras expulsara los representantes de la ANP.

Por su parte, Stoltenberg indicó que se ha notado en los últimos meses un aumento de las contribuciones de los donantes internacionales a la Autoridad Nacional Palestina, aunque todavía el Gobierno que encabeza Fayad afronta un déficit de 400 millones de dólares.

EFE

ONG acusa a Israel de usar detenciones para reprimir protestas ataque a Gaza

La ONG israelí de derechos humanos Adalah acusó hoy a Israel de haber recurrido al arresto como la fórmula "más fácil y rápida" para reprimir las protestas contra la ofensiva israelí en Gaza de diciembre y enero pasados.

En un informe publicado hoy, Adalah defiende que la "actitud" ante las manifestaciones de Policía, Fiscalía del Estado, servicios secretos interiores y tribunales fue "muy severa" y "mucho más allá de todo criterio razonable".

Estos órganos "emplearon el arresto como una forma de disuadir a las multitudes de que saliesen a la calle", en la mayoría de los casos, "en lugares en los que las protestas no eran violentas".

Durante los 23 días de operación armada, las fuerzas de seguridad israelíes detuvieron 832 personas, un 34 por ciento de ellos menores y con un rasero diferente ante judíos y árabes, según la ONG de derechos humanos con sede en Haifa, en el norte de Israel.

Así, mientras que en el distrito norte y en Jerusalén -donde los manifestantes eran sobre todo árabes- los sospechosos fueron detenidos hasta la conclusión de los procedimientos penales en un 97% de casos de media, ninguno lo fue en el distrito de Tel Aviv, donde se concentraban las protestas de pacifistas israelíes judíos.

Adalah acusa a la Fiscalía de haber "presentado todas las protestas, independientemente de su carácter, como una amenaza a la existencia o la seguridad del Estado", como prueba que apelara todas las decisiones de poner en libertad a los detenidos, siempre con éxito.

La organización recoge ejemplos de la mentalidad "contraria a la libertad de expresión" que reinaba entre las autoridades durante la ofensiva, que dejó unos 1.400 palestinos muertos, en su mayoría civiles).

Uno de ellos son las palabras de un representante policial: "Éste es tiempo de guerra y cada incidente mina la moral de la gente".

Otro ejemplo son las afirmaciones de un juez del tribunal de distrito de Haifa al abordar la prórroga de la detención de unos menores: "Todo aquel que haga posibles declaraciones contra el Estado y en apoyo de sus enemigos, incluso cuando llueven misiles contra sus ciudadanos, debe obedecer sus leyes (...) Es como escupir del pozo del que se bebe".

EFE

domingo, 30 de agosto de 2009

Se inicia un nuevo proyecto/blog dedicado a dar a conocer la campaña internacional de boicot a Israel





El boicot a los productos israelíes es una propuesta popular y no violenta en favor de los derechos del pueblo palestino.

En julio del 2005 una gran coalición de grupos palestinos hizo un llamamiento a "la gente de conciencia de todo el mundo para imponer amplios boicots y adoptar contra Israel iniciativas de desinversión similares a las adoptadas contra Sudáfrica en la época del apartheid". Había nacido la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Desde el año 2000 las políticas coloniales y racistas de Israel contra los palestinos se han agudizado, manifestándose en el uso sistemático del castigo colectivo, la colonización y la construcción del Muro de Apartheid en tierra ocupada; el saqueo de los recursos naturales palestinos; la fragmentación de la sociedad, la demolición de hogares, la negación de libertades fundamentales mediante el asedio y las continuas incursiones militares; el encarcelamiento de miles de presos políticos, la denegación de acceso a los servicios educativos y sanitarios básicos, el asesinato indiscriminado de civiles, siendo un tercio de ellos, niños, la destrucción sistemática de las infraestructuras sociales y una devastación sustancial de las tierras agrícolas y el medioambiente palestinos.

El mundo empresarial israelí y el occidental deben convencerse de que continuar con la discriminación y la ocupación tiene un rechazo y un coste. Si la ocupación perjudica los negocios habrá un interés en acabar con ella.

http://boicotaisrael.blogspot.com/